Contenido de este post
- Educación sexual clara (sin infantilismos, sin moralina).
- Herramientas prácticas para contenido erótico: cómo hablar del tema, cómo no perpetuar bulos, y cómo convertir la realidad del placer en valor (no en vergüenza).
Si quieres complementar este enfoque desde la base, te puede encajar este contenido de Sexon sobre placer y salud mental, porque muchos mitos se sostienen sobre ansiedad, culpa y rendimiento, no sobre ciencia ni cuerpo.
Nota Sexon (+18): hablamos de masturbación como autocuidado, placer y autoconocimiento. Todo lo que aparece aquí asume consentimiento, seguridad e intimidad. Si hay dolor persistente, irritación frecuente o preocupación médica, lo responsable es consultar con un profesional sanitario.
Mitos sobre la masturbación: por qué siguen existiendo
Porque la masturbación toca tres teclas culturales muy sensibles: control, culpa y género. Durante años se usó como herramienta de disciplina: “no lo hagas”, “te vas a dañar”, “no es de gente decente”. Y cuando algo se convierte en tabú, lo que crece no es la información: crecen las historias.
En el mundo del contenido erótico esto se amplifica. Hay audiencia que llega con una mochila llena de ideas raras (“si usas juguetes ya no querrás a nadie”, “si te masturbas mucho te vuelves adicto”, “si no te corres es porque no te excito”). Entender los mitos te ayuda a:
- Educarlos sin humillar (y eso fideliza).
- Proteger tus límites cuando te exigen “pruebas” de excitación.
- Crear un erotismo más humano, menos mecánico y más sensorial.
Si te interesa llevar esto a la práctica en tus servicios, guarda este recurso de Sexon con frases de consentimiento: funcionan también para videollamadas, sexting y límites en directo.
Mito 1: “Si te masturbas mucho, te quedarás ciego”
Este mito es de los más antiguos y de los más absurdos. No existe ninguna relación entre masturbarse y perder visión. Punto. Lo que sí existe es un patrón: cuando una sociedad quiere frenar una conducta (por miedo, moral o control), inventa consecuencias “terribles” para asustar.
Versión realista: masturbarse puede cansarte si lo haces con tensión, prisa o fricción sin lubricación (igual que cualquier actividad corporal hecha a lo bruto). Pero eso se resuelve con ritmo, cuidado, lubricación y descanso, no con miedo.
Para creadoras: si te piden “hazlo más rápido / más fuerte” como si el cuerpo fuese una máquina, recuerda: la intensidad sin escucha es una receta para irritación y desconexión. Erotismo sostenible > espectáculo de rendimiento.
Mito 2: “La masturbación causa enfermedades”
La masturbación, por sí misma, no “provoca enfermedades”. Lo que puede pasar (y aquí viene la parte útil) es que algunas prácticas alrededor sí generen molestias:
- Irritación por fricción (especialmente sin lubricación o con demasiada fuerza).
- Reacción a un lubricante (sensibilidad, perfumes, ingredientes que no te sientan bien).
- Molestias por higiene deficiente de juguetes o manos.
La diferencia es clave: no es “masturbarse = enfermar”, es “cómo me toco y con qué”. Y esto en contenido erótico importa mucho, porque el “hazlo como en el vídeo” no siempre es respetuoso con el cuerpo real.
Si haces contenido con juguetes, una regla simple que te protege: limpieza antes y después, y si compartes juguetes en pareja/grabaciones, protección y protocolos claros. Si trabajas con servicios online (audios, sexting, cam), te puede venir bien este enfoque de Sexon sobre sexting, audios y videollamadas VIP para sostener seguridad, límites y ritmo.
Mito 3: Mitos sobre la masturbación en mujeres y vulvas
Este mito es doble: por un lado invisibiliza el deseo de quien tiene vulva; por otro, lo convierte en “algo raro” cuando existe, como si el placer femenino fuese una anomalía. En realidad, lo que ha habido históricamente es silencio y vergüenza aprendida, no ausencia de deseo.
En clave Sexon: nadie “necesita” masturbarse para sobrevivir, pero muchísima gente lo usa como autoconocimiento, regulación del estrés, exploración del deseo y cuidado del cuerpo. Y en pareja, lejos de ser una amenaza, suele ser un recurso: quien se conoce, comunica mejor.
Si quieres profundizar en lo que cambia cuando se entiende el orgasmo sin guiones, enlaza aquí de forma natural: orgasmo femenino: qué es y cómo conseguirlo. Y si trabajas el placer como experiencia (no como “resultado”), este otro te encaja por tono: disociación sexual y cómo reconectar con el cuerpo.
Para creadoras (muy real): muchas clientes y seguidores no necesitan “más porno”, necesitan permiso interno para desear sin culpa. Educar con erotismo (sin dar lecciones) es una de las formas más potentes de crear marca y confianza.
Mito 4: “Es malo masturbarse durante la menstruación”
No es “malo”. De hecho, para muchas personas es un alivio. Durante la menstruación puede haber sensibilidad, cambios de humor, tensión pélvica y dolor tipo cólico. Un orgasmo (en solitario o en pareja) puede ayudar a relajar musculatura y a bajar la percepción de dolor en algunas personas.
Lo importante aquí no es la regla “sí o no”, sino el cómo:
- Escucha tu cuerpo: hay días en los que apetece y días en los que no.
- Higiene y comodidad: toalla, ducha previa, lubricación si lo necesitas.
- Cuidado con la fricción: si estás más sensible, baja intensidad y ritmo.
Para creadoras (webcam/videollamadas): si tu audiencia pide contenido “hard” cuando tú estás en días sensibles, puedes reconvertirlo en erotismo de baja fricción: voz, ritmo lento, teasing, manos por encima de la ropa, planos sugerentes. Menos rendimiento, más atmósfera.
Mito 5: “La masturbación te deja estéril”
No. Masturbarse no causa esterilidad ni en personas con pene ni en personas con vulva. Es una de esas ideas que se repitieron durante años para generar miedo y control, pero no tiene base real.
Lo que sí es real (y conviene explicarlo bien) es esto: si una persona con pene está intentando buscar embarazo con pareja y tiene un recuento espermático bajo, a veces un profesional puede recomendar ajustar la frecuencia de eyaculación durante una ventana fértil concreta. Eso no significa “masturbarse te vuelve estéril”, significa “optimicemos timing” en un contexto muy específico.
Si quieres hilar fino en tu contenido (y posicionarte mejor), puedes introducir aquí un enfoque de deseo sostenible: el placer no es enemigo de la salud ni de los objetivos, solo necesita contexto.
Mito 6: “La masturbación causa disfunción eréctil”
Este mito aparece muchísimo en consultas, foros y DMs. Y conviene desmontarlo con precisión: la disfunción eréctil puede tener causas físicas, psicológicas o mixtas, pero “masturbarse” como tal no es la causa automática.
Lo que sí puede influir (y aquí está la clave adulta) es el estilo de masturbación y el entrenamiento de expectativas que le damos al cerebro y al cuerpo:
- El «Síndrome de la Garra» (Death Grip Syndrome): Ocurre cuando se usa una presión manual extremadamente fuerte y constante. El pene se acostumbra a un nivel de fricción que la cavidad vaginal o anal no pueden replicar, lo que dificulta mantener la erección o alcanzar el orgasmo con otra persona.
- Mucha prisa + patrón rígido: Si siempre te tocas de la misma forma para «acabar rápido», el cuerpo se automatiza y pierde sensibilidad ante otros ritmos más pausados.
- Consumo de pornografía intensiva: Si es el único disparador, el cerebro puede desconectarse del sexo real porque este suele ser más lento, menos «editado» y con pausas naturales.
- Ansiedad de rendimiento: El miedo a «no dar la talla» activa el sistema de alerta, lo que retira la sangre de los cuerpos cavernosos. Vigilar la erección es la forma más rápida de perderla.
La solución no suele ser “dejar de masturbarse”, sino aprender a variar: probar distintos ritmos, cambiar la presión, trabajar la respiración y, sobre todo, volver al cuerpo sin examen. Si quieres profundizar sin sonar clínico, aquí te encaja enlazar: técnicas de masturbación masculina (para educar con opciones reales) y también cómo reconectar con el cuerpo si notas que hay desconexión o automático.
Y si este mito aparece en tus servicios (clientes que dicen “me pasa por tocarme”), puedes dar una respuesta breve y elegante basada en seguridad:
- “No es por masturbarte: suele ser estrés, hábitos de presión o simplemente cansancio. Si quieres, lo trabajamos con un ritmo lento y sin exigencia.”
- “Vamos a centrarnos en lo sensorial. El cuerpo responde mucho mejor cuando no se siente evaluado; aquí no hay prisa.”
Para complementar el enfoque “sin presión” (y que además te apoye como marca), queda natural enlazar a Sexon sobre placer y salud mental.
Mito 7: “La masturbación hace que disfrutes menos del sexo”
En general, suele ocurrir lo contrario: masturbarse puede mejorar el sexo porque te da mapa. Te ayuda a identificar qué te excita, qué ritmo te va bien, qué presión es agradable, dónde te saturas, y cómo volver al placer cuando te distraes.
¿Cuándo puede sentirse “peor el sexo” después? Normalmente en dos escenarios:
- Guion rígido: esperar que el sexo en pareja copie exactamente tu técnica en solitario.
- Comparación: medir “si fue mejor o peor” en vez de explorar la experiencia.
Esto es oro para creadoras de contenido: mucha audiencia busca “trucos” como si el placer fuese un botón. Educar en que el placer es aprendizaje + presencia te posiciona como referente, no solo como entretenimiento.
Tip para webcam/videollamada: cambia el “¿te corres?” por “¿qué te gusta ahora mismo?” o “¿prefieres ritmo lento o intenso?”. Esto baja presión, sube conexión y reduce el rol de “examen”. Si necesitas frases listas, enlaza aquí: frases de consentimiento sexual.
Mito 8: “La gente en pareja no se masturba”
Este mito se sostiene por una idea romántica (y bastante irreal) de la pareja: como si el deseo tuviese que estar siempre sincronizado y como si el placer individual fuese una “amenaza”. En la vida adulta, lo normal es que existan ritmos distintos, días con más ganas, días con cero energía, y momentos en los que el cuerpo pide descarga, calma o simple autoconexión.
En muchas parejas, la masturbación cumple funciones muy sanas:
- Regulación: liberar tensión, dormir mejor, bajar estrés.
- Autoconocimiento: mantener el mapa erótico vivo, sin depender de otra persona.
- Deseo sostenible: el placer no se “gasta”; muchas veces se entrena.
Lo que suele romper no es la masturbación, sino el silencio y la vergüenza. Si se vive como secreto culpable, aparece la distancia. Si se habla con madurez, puede incluso abrir juego: masturbación en paralelo, mirarse, pedir guía, o simplemente respetar que cada persona tenga su espacio sin que eso signifique “me falta algo”.
Para creadoras: este mito es un gancho SEO y de venta muy limpio. Mucha gente consume contenido erótico estando en pareja. Tu valor diferencial es normalizarlo sin drama: “no es infidelidad automática; es deseo, curiosidad y fantasía. Lo importante es el acuerdo y el consentimiento en la relación”.
Mito 9: Mitos sobre la masturbación y juguetes sexuales
Este mito es primo hermano de “si uso un vibrador, mi pareja ya no me vale”. Y suele esconder dos cosas: inseguridad y una idea pobre de lo que significa intimidad. Un juguete no compite con una persona. Un juguete es una herramienta: no abraza, no mira, no cuida, no negocia, no escucha, no hace aftercare. Eso lo hace un vínculo.
Además, hay algo importante para el SEO (y para la educación sexual): en muchas personas con vulva, el orgasmo suele venir con estimulación externa. Un juguete puede facilitar ritmo y constancia. En vez de verlo como amenaza, puedes verlo como lo que es: accesibilidad al placer.
Cómo integrar juguetes sin que se sienta “frío” o mecánico
- Hablad del “para qué”: ¿queréis más juego, más intensidad, menos presión, más tiempo?
- Empezad por lo externo: masajeadores, balas, succionadores, vibración suave.
- Turnos y guía: una persona guía con palabras y la otra ejecuta. Esto sube intimidad.
- No lo uséis como atajo: si el juguete solo sirve para “llegar ya”, se pierde la parte erótica.
En el blog de Sexon puedes enlazar muy natural a temas de ritmo y conexión (porque suele ser la raíz del problema, no el juguete): sexo lento vs sexo rápido y, si quieres un cierre de cuidado emocional cuando aparece inseguridad, aftercare sexual.
Para creadoras (webcam/videollamadas): los juguetes son contenido “fácil”, pero tu autoridad está en el guion. En vez de “mira mi juguete”, vende el contexto: “te enseño cómo elegir intensidad, cómo respirar, cómo no saturarte, cómo sostener el edging”. Ese enfoque convierte una sesión en experiencia y fideliza.
Mito 10: “Si un/a niño/a se toca, será adicto/a al sexo”
Este punto requiere un enfoque extremadamente cuidadoso, porque hablamos de infancia y eso no se trata desde erotismo sino desde salud y educación. La exploración corporal en la infancia puede existir como curiosidad o autorregulación, y no tiene por qué significar “sexualidad adulta” ni “adicción”.
Para un blog adulto (+18), lo más responsable es dar una orientación general y remitir a profesionales/recursos educativos, sin entrar en detalles. Mensaje clave: no patologizar, no humillar, no castigar, y consultar con pediatría/psicología infantil si hay señales de alarma (dolor, comportamiento compulsivo intenso, indicios de abuso, ansiedad marcada).
Si este tema aparece en tu comunidad como pregunta, la mejor respuesta es breve y protectora: “es un asunto de educación sexual y acompañamiento familiar, no de morbo. Ante dudas, consulta a un profesional”.
Nota editorial Sexon: mantenemos el marco +18. Este blog aborda sexualidad adulta, consentimiento y autocuidado. La educación en infancia se trata desde prevención y salud, nunca desde erotización.
Conclusión: masturbarse no es un problema… el problema es el mito
La masturbación no te deja ciego, no te “rompe” por dentro, no te convierte en una persona menos deseable ni arruina el sexo en pareja. Lo que sí puede estropearte el placer es otra cosa: la vergüenza aprendida, la culpa y la idea de que el deseo solo es válido si encaja en un guion.
Cuando una persona se masturba con calma, sin prisa y sin autojuicio, suele pasar algo muy concreto: se conoce mejor. Aprende ritmo, presión, fantasía, límites y señales del cuerpo. Y eso, en lugar de alejarte de la intimidad con otra persona, normalmente te acerca: te vuelve más capaz de pedir, de guiar, de decir “más suave”, “así sí”, “esto no”.
Si quieres un marco práctico para reconectar con el cuerpo (y salir del “modo cabeza”), te puede servir leer sobre disociación sexual y cómo reconectar. Y si te interesa una visión más amplia del vínculo entre placer y bienestar emocional, aquí tienes placer y salud mental.
Idea clave Sexon: el placer no se demuestra. Se habita. Y cuando se habita, el deseo deja de ser una prueba y se convierte en una experiencia real.
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Sexon es el espacio donde el deseo se expresa con respeto y libertad. Si quieres explorar placer sin culpa (en solitario o en pareja) o si eres creadora y ofreces videollamadas, webcam, audios y servicios eróticos online, aquí puedes conectar con gente real, sin intermediarios y con acuerdos claros.
🔞 Contenido solo para mayores de 18 años. Este artículo tiene fines informativos y educativos.
Sexon no intermedia ni cobra comisión por acuerdos externos: el contacto entre adultos es directo, privado y basado en consentimiento mutuo.
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