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Si has llegado aquí buscando técnicas de masturbación femenina, probablemente no quieras solo “ideas nuevas”: quieres sentir más, entender tu cuerpo sin culpa, y dejar de vivir el placer como una prueba. Y vamos a empezar por algo que cambia el juego: masturbarse no es un trámite para llegar rápido al orgasmo. Es una forma de autoerotismo, de regulación del estrés, de autoconocimiento y, en muchas etapas de la vida, una manera íntima de volver a casa: tu cuerpo. También es normal que te estés preguntando cosas muy concretas: “¿cómo masturbarme si nunca he tenido un orgasmo?”, “¿por qué me distraigo y no consigo concentrarme?”, “¿y si tengo el clítoris muy sensible?”, “¿por qué solo llego si aprieto mucho o si lo hago boca abajo?”. Esta guía está pensada para eso: para darte técnicas de masturbación femenina que funcionen en la vida real, con matices, con señales del cuerpo y con cuidado.

Idea clave Sexon: no hay una forma “correcta” de masturbarse. Hay ritmos, sensibilidades y momentos vitales. Lo que buscamos no es rendimiento, sino una relación más honesta con el placer.

Si quieres ampliar el contexto sobre orgasmo sin obsesión, te puede ayudar nuestra guía de orgasmo femenino: qué es y cómo conseguirlo. Y si lo que hay es un bloqueo persistente (o frustración de largo recorrido), te recomiendo leer también sobre anorgasmia: causas y cómo abordarla desde un enfoque realista y sin culpa.

 

Antes de las técnicas de masturbación femenina: por qué a veces “hacer lo mismo” no funciona

Muchas personas con vulva han aprendido a masturbarse con prisa, con tensión o con el foco puesto solo en el clítoris como “botón”. El problema no es el clítoris (bendito sea), sino el contexto: si tu sistema nervioso está en alerta, el placer se vuelve más difícil. La excitación no es solo fricción: es seguridad, presencia, respiración y permiso interno.

Por eso, antes de entrar en las técnicas de masturbación femenina, vamos a preparar el terreno. No para alargar el texto, sino porque esto es lo que marca la diferencia entre “me toco y no pasa gran cosa” y “me toco y mi cuerpo responde”.

1) El entorno importa (más de lo que crees)

Si te excitas fácil, quizá puedas masturbarte en dos minutos y ya. Pero si te cuesta, el entorno es una herramienta, no un capricho: luz baja, móvil fuera, puerta cerrada, una toalla, música suave o silencio. Tu cerebro interpreta señales: si todo suena a prisa y vigilancia, el cuerpo se protege. Si todo suena a calma, el cuerpo se abre.

2) Lubricación: el secreto aburrido que da orgasmos mejores

La fricción seca es enemiga del placer sostenido. Incluso si lubricas “lo suficiente”, un lubricante puede transformar la sensación porque reduce irritación y te permite jugar con ritmo y presión sin que el cuerpo se canse o se enfade. Si notas escozor, sensación de “piel sensible” o un placer que sube y se corta, muchas veces no es falta de deseo: es exceso de fricción.

Tip práctico: si tu clítoris se vuelve demasiado sensible rápido, prueba a añadir lubricación, bajar un punto la presión y estimular alrededor (capuchón, labios, monte de Venus) antes de ir directo.

3) Respiración y ritmo: cómo pasar del “hacer” al “sentir”

Cuando te masturbas conteniendo la respiración, el cuerpo se tensa y el placer tiende a volverse “pico y corte”. Prueba esto: exhala largo, relaja mandíbula y hombros, y mueve la estimulación como si fuera una ola (sube, baja, pausa). Este tipo de ritmo es oro si buscas técnicas de masturbación femenina para llegar al orgasmo sin entrar en modo “aprieto y termino”.

Si te pasa que te vas a la cabeza, no estás sola: es común. A veces es estrés, a veces es vergüenza aprendida, a veces es desconexión. Aquí te puede ayudar leer sobre disociación sexual y cómo reconectar con el cuerpo (sin forzar).

 

Anatomía útil (sin lección de libro): el clítoris no es un botón, es un sistema

Para que las técnicas de masturbación femenina funcionen mejor, conviene saber una cosa: el clítoris no es solo lo que se ve. La parte externa (glande) es la punta visible, pero gran parte del clítoris es interno. Por eso, a veces, una estimulación “alrededor” o con presión indirecta (labios, capuchón, pubis) resulta más placentera que ir directo con fricción intensa.

También importa el capuchón del clítoris: hay personas que necesitan más estímulo directo y otras que, si van directo, sienten demasiado o incluso molestia. Si te reconoces en “lo noto demasiado sensible”, no es que estés rota: es que tu cuerpo te está pidiendo otro tipo de entrada (más progresiva, más lubricada, más indirecta).

Señales de que vas bien (y de que toca ajustar)

  • Vas bien: respiración más amplia, pelvis que acompaña, ganas de seguir, placer que se acumula sin irritación.
  • Ajusta: se te “apaga” de golpe, aparece escozor, te tensas, necesitas apretar cada vez más, te molesta el glande del clítoris.

Si el ajuste no mejora y notas dolor recurrente, sequedad fuerte o molestias persistentes, merece revisión desde cuidado (no desde alarma). Aquí tienes una guía útil de salud íntima femenina: señales que no debes ignorar.

 

Mitos que te roban placer (y cómo soltarlos antes de aprender técnicas)

Antes de entrar en las técnicas de masturbación femenina, vamos a limpiar ruido cultural. Porque hay orgasmos que no llegan no por “técnica”, sino por lo que el cuerpo escucha por dentro.

Mito 1: “Si no llego al orgasmo, lo estoy haciendo mal”

No. Puedes estar aprendiendo, puedes estar cansada, puedes necesitar otro tipo de estímulo, o puedes estar en un día en el que el cuerpo no quiere “final”, sino calma. El placer también cuenta cuando no termina en clímax. Y, paradójicamente, cuando se quita la obligación del orgasmo, muchas personas llegan más.

Mito 2: “Si necesito fantasía o porno, es que algo falla”

La mente es un órgano sexual. Fantasear no es trampa: es contexto. Otra cosa distinta es sentir que solo puedes excitarte con estímulos muy concretos y que eso te genera malestar. Si te preocupa cómo afecta lo visual a tu deseo, en Sexon lo abordamos desde una mirada adulta (placer + hábitos + salud mental) en placer y salud mental.

Mito 3: “Si uso juguete, me vuelvo dependiente”

Un juguete no “estropea” nada. Lo que puede pasar es que tu cuerpo se acostumbre a un tipo de intensidad muy alta y luego lo suave te parezca poco. La solución no es prohibirte juguetes: es aprender a variar (ritmo, presión, pausas, técnicas indirectas). Lo veremos en profundidad más adelante.

 

Mini checklist antes de practicar técnicas de masturbación femenina

  • Tiempo realista: si vas con prisa, elige una técnica corta. Si puedes, date 10–20 minutos sin interrupciones.
  • Lubricación: úsala como herramienta, no como “extra”.
  • Entrada progresiva: empieza alrededor, no a máxima intensidad.
  • Ritmo ondulado: sube, baja, pausa. El cuerpo ama la anticipación.
  • Autocuidado: si hay dolor o irritación, paras. El placer no se fuerza.

Promesa realista: en el siguiente bloque 2 empezamos con las primeras técnicas de masturbación femenina (clitorianas indirectas, presión controlada y variaciones de ritmo) para que puedas elegir según tu sensibilidad y tu momento.

 

Técnicas de masturbación femenina (1–4): empieza por las que mejor “educan” al cuerpo

Vamos a entrar ya en materia. Estas primeras técnicas de masturbación femenina están pensadas para algo muy concreto: crear excitación sostenida sin irritación y sin necesidad de ir “a saco” desde el minuto uno. Son especialmente útiles si te pasa cualquiera de estas: “me cuesta llegar al orgasmo”, “me distraigo”, “tengo el clítoris demasiado sensible”, “solo llego apretando mucho”, “si paro se me corta”.

Regla de oro: si aparece escozor, sensación de “quemazón”, o te notas irritada, no es que lo estés “haciendo mal”. Normalmente es señal de demasiada fricción, poca lubricación o estimulación demasiado directa. Ajustar es parte de la técnica.

1) Estimulación indirecta del clítoris (capuchón + labios): “la entrada suave”

Esta es una de las mejores técnicas de masturbación femenina si tu clítoris se satura rápido o si notas que lo directo te “apaga”. En lugar de frotar el glande del clítoris, trabajas alrededor: capuchón, labios mayores/menores y el monte de Venus.

Paso a paso:

  • Aplica lubricante (aunque ya lubricas de forma natural; aquí buscamos fricción suave y constante).
  • Coloca 2–3 dedos planos sobre el capuchón del clítoris (la “piel” que lo cubre).
  • Haz movimientos pequeños: círculos lentos, diagonales cortas o “mece-mece” muy suave.
  • Alterna 20–30 segundos de movimiento + 5–10 segundos de pausa (la pausa aumenta la excitación).
  • Cuando notes que el cuerpo “pide más”, puedes acercarte un poco al glande… o seguir indirecto si te está funcionando.

Variaciones según tu cuerpo:

  • Si eres muy sensible: aumenta lubricación y usa la yema, no la punta del dedo. Mantén presión ligera, como si “acariciaras” el aire.
  • Si sientes poco: sube un punto la presión (no la velocidad) y prueba con movimientos más lentos y amplios.
  • Si te distraes: acompaña con respiración: exhala largo mientras haces el movimiento. Esto te ancla al cuerpo.

Si quieres entender mejor por qué lo lento suele excitar más (y no es solo “romántico”), te puede servir sexo lento vs sexo rápido: beneficios reales. Aplicado a la masturbación, es exactamente lo mismo: el sistema nervioso necesita tiempo para abrirse.


2) Presión controlada (sin fricción): cuando “apretar” te funciona, pero quieres hacerlo mejor

Muchísimas personas con vulva llegan al orgasmo con presión más que con fricción: piernas cruzadas, boca abajo, apretar un cojín. Esta técnica lo aprovecha, pero con consciencia, para que no dependas de “cada vez más fuerte”. Es una de las técnicas de masturbación femenina más útiles si buscas orgasmo sin irritarte.

Paso a paso:

  • Coloca una mano (o dos) sobre la vulva, cubriendo labios y capuchón.
  • En vez de frotar, presiona y suelta con un ritmo lento: 3 segundos de presión / 2 segundos de suelta.
  • La presión puede ser fija o con micro-movimiento (milimétrico) para que no se convierta en fricción.
  • Cuando la excitación suba, añade pelvis: balancea cadera hacia delante y atrás muy suave, como un vaivén.

Errores comunes:

  • Subir la presión demasiado pronto y que el cuerpo se “endurezca” (tensión pélvica que corta el placer).
  • Convertir presión en frotamiento seco (irritación asegurada).

Tip Sexon: si esta técnica te funciona, probablemente tu cuerpo responde bien a estímulo profundo y estable. Más adelante verás cómo combinarla con otras sin perder lo que te gusta.


3) Técnica del oleaje (sube–baja–pausa): para orgasmos más sostenidos y menos “corte”

El problema de muchas técnicas de masturbación femenina no es que “no sirvan”, sino que se hacen como si hubiera que mantener intensidad constante hasta el final. El cuerpo, muchas veces, necesita lo contrario: anticipación. La técnica del oleaje entrena eso.

Paso a paso:

  • Elige una estimulación base (indirecta del clítoris, presión controlada o círculos suaves).
  • Haz 30–40 segundos creciendo poco a poco (más lento o un poco más de presión, no necesariamente más rápido).
  • Cuando estés a punto de “querer acelerar”, baja 10–15 segundos (reduce presión o aléjate un centímetro).
  • Pausa 3–5 segundos (respira), y vuelve a subir.

¿Para qué sirve? Para dos cosas: (1) reducir ansiedad de “tengo que llegar”, (2) mejorar la calidad del orgasmo cuando llega, porque el cuerpo acumula excitación en capas.

Si te pasa que la cabeza se te va a mil (“¿y si no llego?”, “tengo poco tiempo”), este enfoque conecta muy bien con la idea de erotismo como presencia. Te puede inspirar erotismo lento: el arte de excitar sin tocar, porque en masturbación la imaginación y el ritmo también construyen placer.


4) Boca abajo (sin castigarte el clítoris): la versión cuidada de una técnica muy habitual

La masturbación boca abajo es común porque combina presión + fricción indirecta. Puede ser muy placentera, pero también puede irritar si se hace “a lo bruto” o si siempre es la única vía.

Cómo hacerlo mejor:

  • Coloca una almohada fina o una toalla doblada bajo la pelvis para que la presión sea más cómoda.
  • Usa ropa interior suave o una tela fina si el contacto directo te irrita (sí: a veces una capa mejora la sensación).
  • En vez de “frotar rápido”, haz micro-balanceos de pelvis: adelante–atrás, izquierda–derecha.
  • Respira profundo. Si contienes el aire, sueles tensar suelo pélvico y el placer se corta.

Cuándo conviene alternarla: si notas irritación, si necesitas cada vez más presión para sentir, o si luego el clítoris queda “demasiado sensible”. Alternar no es perder una técnica: es ampliar tu mapa.

Nota de cuidado: si hay dolor persistente, ardor frecuente o molestias al rozar incluso suave, no lo normalices. Revisa lubricación, hábitos y, si hace falta, consulta. Aquí tienes señales a vigilar: salud íntima femenina: señales que no debes ignorar.

 

Cómo elegir la técnica según tu sensibilidad (esto mejora el orgasmo más que “aprender trucos”)

Una guía de técnicas de masturbación femenina que no hable de sensibilidad se queda coja. Porque el placer no es lineal: depende del día, del ciclo, del estrés, del sueño, de la medicación y del estado emocional. Aquí tienes un mapa rápido para que no te pelees con tu cuerpo.

Si tu clítoris está muy sensible (o te “molesta” lo directo)

  • Prioriza estimulación indirecta (capuchón/labios) + lubricación.
  • Usa presión suave con la palma en vez de yemas intensas.
  • Introduce pausas (oleaje) para que la sensación no te sobrepase.
  • Si usas vibración, empieza lejos y baja intensidad (lo veremos en el Bloque 4).

Si sientes poco (o te cuesta “encenderte”)

  • Antes de aumentar intensidad, aumenta tiempo y contexto (fantasía, respiración, ambiente).
  • Sube presión lentamente y juega con cambios de ritmo (oleaje).
  • Prueba combinar vulva + pechos: a muchas personas les multiplica la excitación. Te puede interesar guía del erotismo del pecho.

Si te distraes mucho o te cuesta estar en el cuerpo

  • Menos estímulos externos: móvil fuera, luz suave, sin multitarea.
  • Vuelve a lo simple: presión controlada + exhalación larga.
  • Si te pasa a menudo, no es “falta de ganas”: puede ser estrés o desconexión. Te puede ayudar reconectar cuerpo y deseo.

Técnicas de masturbación femenina (5–8): variedad real (clítoris, punto G y todo el cuerpo)

En este bloque vamos a ampliar el mapa con técnicas de masturbación femenina que combinan placer externo e interno, juego mental, y algo que suele olvidarse: la masturbación no es solo genitalidad. Muchas personas “no llegan” porque se quedan atrapadas en un único estímulo repetido (o demasiado intenso) y el cuerpo se satura. La solución no es forzarte: es aprender a cambiar de marcha.

Idea clave: la excitación suele subir mejor cuando alternas estimulación + pausa + anticipación. En la masturbación femenina, la variedad no es postureo: es fisiología.

5) “El sándwich” (labios + presión + ritmo): placer sin saturar el glande

Esta es una técnica de masturbación femenina muy útil si te excita la presión, pero el contacto directo con el clítoris te resulta demasiado o te irrita. Consiste en “abrazar” los labios (menores o mayores) con dos dedos, creando presión y movimiento alrededor del clítoris.

Paso a paso:

  • Con lubricación, coloca índice y corazón a ambos lados de la vulva, como si fueran dos “rebanadas”.
  • Haz una presión suave hacia dentro, juntando los labios y “conteniendo” el clítoris por fuera.
  • Sin frotar fuerte, mueve los dedos en micro-círculos o en un vaivén corto (izquierda–derecha).
  • Combínalo con la técnica del oleaje: 30 segundos subiendo / 10 bajando / pausa.

Variaciones:

  • Si te cuesta sentir: añade una mano en el pubis para aumentar presión indirecta.
  • Si te saturas: reduce movimiento y quédate más en “presionar/sostener”.

6) Estimulación del punto G (sin mito ni prisa): “ven aquí” + respiración

Dentro de las técnicas de masturbación femenina, la exploración interna puede ser muy placentera, pero no siempre es “orgasmo instantáneo”. El llamado punto G suele responder mejor a presión rítmica y a un cuerpo excitado previamente. Si te metes los dedos “en frío” buscando el botón mágico, muchas veces no pasa nada (y no es culpa tuya).

Paso a paso (versión que funciona):

  • Primero, excítate 3–5 minutos con una técnica externa (capuchón, sándwich o presión controlada).
  • Con lubricación, introduce 1–2 dedos con la palma hacia arriba.
  • Haz el gesto de “ven aquí” en la pared superior (hacia el ombligo), a un ritmo lento.
  • Busca presión constante más que velocidad. Alterna 20–30 segundos + pausa.
  • Si te apetece, combina con estimulación externa suave (una mano fuera, otra dentro).

Señales de que vas bien: sensación de “profundidad”, ganas de empujar con pelvis, respiración que se abre, placer que sube en ondas (no solo en un punto).

Si no sientes nada: prueba otro día, con más excitación previa, o cambia el ángulo (cadera ligeramente elevada con cojín). El cuerpo no responde igual en todas las fases del ciclo ni en todos los estados emocionales.

Si te interesa entender el orgasmo sin obsesión por “clitoriano vs vaginal” (mito clásico), te viene bien esta lectura: orgasmo femenino: qué es y cómo conseguirlo.


7) Chorro en la ducha (con cabeza): temperatura, presión y control

El chorro es una de las técnicas de masturbación femenina más populares, pero muchas veces se hace con demasiada presión y acaba dejando el clítoris hipersensible. La clave es tratarlo como juego sensorial, no como “taladro”.

Paso a paso (seguro y placentero):

  • Empieza con el chorro en modo suave o medio, nunca al máximo.
  • Dirige el agua a alrededor (pubis, labios, entrada) antes de apuntar al clítoris.
  • Juega con el ángulo: a veces funciona mejor que el chorro no impacte directo, sino en diagonal.
  • Alterna temperatura templada con un punto más cálido si te relaja (sin quemar).

Cuidado práctico: si eres propensa a irritación o infecciones, evita dirigir agua a presión dentro de la vagina y prioriza estímulo externo. Si hay molestias íntimas frecuentes, revisa señales y hábitos con esta guía: salud íntima femenina.


8) Frente al espejo (erotismo visual + autoestima): cuando la excitación también es mirada

Esta técnica no es “vanidad”, es neuroerotismo: para muchas personas, mirarse con deseo y sin juicio aumenta la excitación. También puede remover vergüenza aprendida, así que se hace con cuidado: sin obligarte a gustarte todo de golpe.

Cómo practicarlo:

  • Coloca un espejo donde puedas verte sin postura incómoda (sentada, semirecostada).
  • Empieza por tocar zonas no genitales: cuello, pecho, muslos, vientre.
  • Cuando te apetezca, baja a la vulva con una técnica suave (indirecta o sándwich).
  • Observa cómo cambia tu cuerpo: respiración, enrojecimiento, lubricación, movimientos.

Si aparece incomodidad: no te fuerces. Puedes usar el espejo solo para una parte (mirar manos, pecho, caderas) y volver a genitales sin mirarte. La idea es sumar placer, no montar una terapia express.

 

Cómo combinar técnicas de masturbación femenina para llegar al orgasmo sin cansarte

Una de las diferencias entre masturbarse “en automático” y hacerlo con presencia es aprender a encadenar. Aquí tienes tres combinaciones típicas (y muy efectivas) para distintos perfiles:

Combo A: clítoris sensible (placer sin saturación)

  • Indirecta capuchón (2 min)
  • Presión controlada (1 min)
  • Oleaje (2–3 olas)
  • Si el cuerpo lo pide: acercarte al glande solo al final

Combo B: te cuesta “encenderte”

  • Automasaje breve (muslos/pecho) (2–3 min)
  • Sándwich (2 min)
  • Oleaje + fantasía (2–4 min)
  • Punto G + estimulación externa suave (opcional)

Combo C: orgasmo rápido pero “poco intenso”

  • Baja intensidad al principio (indirecta) (2 min)
  • Oleaje (sube/baja/pausa) (3–5 min)
  • Presión controlada al final (1–2 min)

Si te interesa entrenar orgasmos más sostenidos y menos “corte”, en Sexon hablamos de placer como regulación (no como rendimiento) en placer y salud mental. Entender esto ayuda muchísimo cuando hay ansiedad o autoexigencia.

 

Errores comunes en la masturbación femenina (y cómo corregirlos sin culpa)

Muchas guías te dan técnicas, pero pocas te dicen por qué a veces no funcionan. Aquí van errores frecuentes que frenan el placer y cómo ajustarlos:

1) Ir demasiado directo demasiado pronto

Si empiezas fuerte, el clítoris puede saturarse y luego todo molesta. Solución: 2–4 minutos de entrada indirecta + lubricación.

2) Mantener intensidad constante

La constancia total puede anestesiar. Solución: oleaje (sube/baja/pausa). El cuerpo ama la anticipación.

3) Buscar el orgasmo como examen

La presión mental corta excitación. Solución: céntrate en señales de placer (respiración, calor, pelvis) y deja el orgasmo como posibilidad, no exigencia.

4) Pensar que “si no funciona hoy, nunca funciona”

La respuesta sexual cambia con el estrés, el sueño, el ciclo, la medicación y el estado emocional. Solución: variedad y paciencia. Tu cuerpo no es una máquina.

Si sientes bloqueo persistente o frustración repetida, no estás sola: a veces el tema es emocional o de historia sexual. Aquí tienes una guía útil: anorgasmia: causas y cómo abordarla.

 

Técnicas de masturbación femenina (9–12): juguetes, multiorgasmo y placer sostenible (sin dependencia)

Llegamos a la parte que suele generar más dudas: juguetes, succionadores, “me acostumbré y ahora sin vibrador no puedo”, multiorgasmo… Este bloque está pensado para que tus técnicas de masturbación femenina no sean un sprint, sino un mapa completo. Porque el objetivo no es “llegar siempre”, sino tener recursos para disfrutar más y con menos presión.

Recordatorio Sexon: la masturbación no es una prueba de rendimiento. Si hoy no aparece el orgasmo, no significa que “no funcionas”. Significa que tu cuerpo está en un día concreto. Y eso también es sexualidad adulta.

9) Succión de clítoris (tipo “air pulse”) sin saturación: la forma inteligente de usarla

La succión puede ser maravillosa, sí. Pero también puede crear un patrón: intensidad alta desde el inicio → orgasmo rápido → clítoris hipersensible → frustración si no hay juguete. No es “adicción”, es aprendizaje de estímulo. La buena noticia: se ajusta.

Cómo integrarlo sin depender:

  • No empieces con succión. Primero 2–4 minutos con una técnica manual (capuchón / sándwich / presión).
  • Elige intensidad baja y colócalo ligeramente ladeado, no siempre “centrado” en el glande.
  • Úsalo en oleaje: 20–30 segundos ON / 10–15 segundos OFF / pausa / vuelve.
  • Cuando estés cerca, decide: o lo mantienes suave para un orgasmo largo, o subes intensidad como “final” (a elección, no por automatismo).

Si notas que sin succionador no sientes: durante 1–2 semanas alterna sesiones “solo manos” con sesiones mixtas. El cuerpo recupera sensibilidad cuando la estimulación no es siempre máxima.


10) Vibrador externo: micro-movimientos + control de presión (la técnica que cambia el juego)

Con vibrador, el error típico es dejarlo fijo en el clítoris a potencia alta. Eso puede anestesiar o irritar. La técnica más efectiva (y sostenible) es tratar el vibrador como un pincel, no como un martillo.

Paso a paso:

  • Empieza con el vibrador en intensidad baja sobre el capuchón o la zona de labios (indirecto).
  • Haz micro-movimientos (milímetros): pequeños círculos, “dibujar ochos”, o diagonales suaves.
  • Regula con presión, no solo con potencia: a veces subir presión 10% excita más que subir potencia 50%.
  • Combina con respiración: exhalación larga cuando subes, pausa breve cuando bajas.

Tip para orgasmos más intensos: antes del orgasmo, baja 5–10 segundos y vuelve a subir. Ese mini “corte” suele aumentar el pico de placer (oleaje aplicado a vibración).


11) Doble estimulación (externa + interna): la combinación más efectiva para muchas vulvas

Dentro de las técnicas de masturbación femenina, esta es de las más completas porque aprovecha dos vías: clítoris (directa o indirecta) + pared anterior (punto G) o entrada vaginal (sensación de plenitud). No es obligatorio, pero para muchas personas es un antes y un después.

Cómo hacerlo sin liarte:

  • Primero construye excitación externa (2–4 min). Luego añade interno.
  • Dentro: gesto “ven aquí” suave, sin prisa, con lubricación.
  • Fuera: estimulación indirecta o vibración baja.
  • Si te cansas, simplifica: mantén una mano fija y deja que la pelvis haga el vaivén.

Si sientes demasiada intensidad: reduce estímulo externo y quédate con presión interna lenta. Muchas veces el orgasmo llega igual, pero más “extendido”.


12) Multiorgasmo (multiorgasmia) sin exigencia: cómo entrenarlo de forma realista

El multiorgasmo existe, sí, pero no se fuerza. Se entrena con dos claves: no cortar de golpe y gestionar la hipersensibilidad después del primer orgasmo. En otras palabras: aprender a quedarte en la meseta en vez de “apagar todo”.

Entrenamiento sencillo (2–3 semanas):

  • Semana 1: practica oleaje sin buscar orgasmo rápido. Tu objetivo es sostener excitación 8–12 minutos.
  • Semana 2: llega a un orgasmo y, al terminar, no pares del todo: baja intensidad al 20–30% (caricias indirectas o vibración mínima) durante 60–90 segundos.
  • Semana 3: repite y prueba a subir otra ola. Si aparece, perfecto. Si no, también: estás entrenando el sistema nervioso.

Qué NO hacer: seguir con estimulación fuerte cuando el clítoris está hipersensible (suele doler o cortar el placer). La clave es cambio de canal: capuchón, labios, pubis, muslos, respiración, pelvis.

Si te interesa el orgasmo como experiencia completa (y no como “meta”), vuelve a esta guía del orgasmo femenino, porque desmonta mitos y te da enfoque adulto sin presión.

 

Rutina de 15 minutos (lista para usar) con técnicas de masturbación femenina

Si te pierdes con tanta información, aquí tienes una rutina breve y práctica para aplicar hoy. No es un “protocolo”, es una propuesta flexible:

  1. Min 0–3: entrada indirecta (capuchón/labios) + lubricación. Respira lento.
  2. Min 3–6: técnica del sándwich o presión controlada (elige una).
  3. Min 6–10: oleaje: sube 40 s / baja 15 s / pausa / repite 2–3 veces.
  4. Min 10–13: si te apetece, añade punto G o vibración externa suave.
  5. Min 13–15: decide conscientemente: o subes para orgasmo, o te quedas en placer sin meta.

Bonus: si notas que te desconectas mentalmente, prueba 60 segundos de “solo respirar y sentir” entre pasos. La excitación suele subir cuando dejas de perseguirla.

 

❓ Preguntas frecuentes sobre técnicas de masturbación femenina

¿Cuáles son las mejores técnicas de masturbación femenina si me cuesta llegar al orgasmo?

Las que mejor suelen funcionar cuando cuesta llegar no son las más intensas, sino las que construyen excitación: estimulación indirecta del clítoris, presión controlada y técnica del oleaje. Si tu cuerpo se “apaga” al perseguir el orgasmo, alternar intensidad (subir/bajar/pausa) ayuda a sostener el deseo y a reducir la autoexigencia. Si el bloqueo es persistente o hay mucha frustración, puede ser útil revisar causas emocionales o físicas y apoyarte en una guía como anorgasmia: causas y cómo abordarla.

¿Es normal que solo llegue al orgasmo con succionador o vibrador?

Sí, es bastante común. No significa que “estés mal” ni que te hayas estropeado. Significa que tu cuerpo ha aprendido un patrón de estímulo muy eficaz. Si quieres recuperar variedad, lo más efectivo es alternar: sesiones mixtas (manos + juguete) y sesiones solo manuales con oleaje y lubricación. En 1–2 semanas suele mejorar la sensibilidad y la respuesta. La clave es empezar suave y no ir a máxima intensidad desde el primer minuto.

¿Las técnicas de masturbación femenina pueden ayudarme a disfrutar más en pareja?

Muchísimo. Autoconocer tu ritmo, tu presión y tu forma de excitarte te permite comunicar con más claridad y con menos vergüenza. Además, muchas de estas técnicas se pueden integrar en pareja como masturbación compartida, guía con manos o juego erótico. Y si te cuesta pedir o ajustar sin que el ambiente se ponga tenso, te sirve tener frases sencillas de consentimiento y guía: frases de consentimiento sexual.

¿La masturbación femenina irrita o puede hacer daño?

En general no, pero puede irritar si hay demasiada fricción, poca lubricación, presión excesiva o estimulación directa intensa durante mucho tiempo. La irritación suele resolverse bajando ritmo, usando lubricante, alternando zonas (capuchón/labios en vez de glande directo) y descansando si hace falta. Si hay dolor persistente, escozor frecuente o molestias que se repiten, conviene revisar señales de salud íntima: señales que no debes ignorar.

¿Cómo sé si estoy “haciéndolo bien”?

Si te estás escuchando, vas bien. “Hacerlo bien” no es replicar una técnica perfecta, sino encontrar un estímulo que te resulte placentero, sostenible y respetuoso con tu cuerpo. Señales útiles: respiración que se abre, pelvis que se mueve sola, calor en la zona, lubricación, sensación de “quiero más” sin molestia. Si la mente entra en juicio constante o aparece tensión, baja ritmo y vuelve a lo simple (presión controlada + oleaje).

¿Se puede aprender a tener orgasmos más intensos?

Sí, muchas personas lo consiguen cuando cambian dos cosas: (1) sostener excitación más tiempo (oleaje, pausas), (2) reducir el modo “prisa” y aumentar presencia. Los orgasmos suelen intensificarse cuando el cuerpo se siente seguro, no cuando se siente evaluado.

 

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🔞 Contenido solo para mayores de 18 años. Este artículo tiene fines informativos y educativos.
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