Las infecciones de transmisión sexual en mujeres jóvenes han crecido de forma sostenida en España durante la última década. Entre 2012 y 2019, los diagnósticos de ITS en mujeres aumentaron por encima del 1.000% según los datos del Observatorio Bloom, con 16.304 casos notificados en el último año del periodo analizado — la mitad en jóvenes de entre 15 y 24 años, y ocho de cada diez en mujeres menores de 35.
Esos datos no significan que las mujeres tengan más riesgo biológico de contraer ITS que los hombres. Significan que las mujeres se diagnostican más. Y entender por qué importa tanto como entender cómo prevenir el contagio.
Por qué las cifras apuntan a las mujeres
El factor principal es el acceso diferencial a la atención médica. Las mujeres acuden con mayor frecuencia a consultas ginecológicas — revisiones periódicas, control anticonceptivo, seguimiento del embarazo — lo que genera más oportunidades de diagnóstico precoz de ITS, incluidas las asintomáticas.
Los hombres, en cambio, tienden a postergar las consultas de salud sexual. El resultado es que muchos casos masculinos no se detectan — no porque no existan, sino porque nadie los busca. Esto tiene una consecuencia directa: los hombres con ITS no diagnosticadas siguen siendo fuente de contagio sin saberlo.
Algunas ITS son especialmente silenciosas:
- La clamidia es asintomática en aproximadamente el 90% de los casos en hombres
- La hepatitis B no produce síntomas en el 70% de los casos
- La gonorrea pasa desapercibida en cuatro de cada cinco mujeres diagnosticadas
Para cualquier persona sexualmente activa, la única forma de saber con certeza si hay una ITS activa es hacerse pruebas — no esperar síntomas que pueden no aparecer.
Qué factores explican el aumento real de casos
Más allá del sesgo del diagnóstico, hay factores que explican un aumento real de la incidencia según Laura Cámara, enfermera especialista en ginecología, obstetricia y sexóloga:
Mayor número de parejas sexuales y rotación más frecuente. A mayor número de parejas, mayor exposición acumulada. No hay juicio de valor en ese dato — es epidemiología.
Normalización de prácticas con menor uso de protección. El sexo oral se practica con mucha más frecuencia que hace veinte años, pero el uso de protección en sexo oral sigue siendo marginal. Gonorrea, sífilis, herpes y clamidia pueden transmitirse por esta vía.
Encuentros con parejas desconocidas a través de apps. El contexto de anonimato reduce la conversación sobre historial sexual y aumenta la probabilidad de no usar protección.
Inicio de relaciones sexuales a edades más tempranas. Con menos información previa y menor acceso a atención médica.
La pornografía como única referencia sexual. Según Félix Notario, presidente de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia, «la razón del retroceso sanitario hay que buscarla en la pornografía» — no porque el consumo sea el problema, sino porque para muchos adolescentes es la única fuente de información sobre sexualidad, y el contenido pornográfico no aborda la salud sexual, el uso de protección ni las consecuencias del sexo sin precaución.
El efecto COVID: una pausa, no una solución
Durante el confinamiento de 2020, los casos de ITS en España cayeron un 80% según datos recogidos por National Geographic España. La explicación es sencilla: menos contacto social, menos encuentros sexuales esporádicos.
Lo que siguió al confinamiento fue, como era previsible, una recuperación acelerada de los casos. La pandemia no cambió los patrones de comportamiento a largo plazo — solo los pausó.
Cómo reducir el riesgo de forma concreta
La prevención de ITS no requiere cambiar radicalmente el comportamiento sexual — requiere añadir consistencia en algunas prácticas específicas.
Usar preservativo en todas las prácticas. Vaginal, anal y oral. Para el sexo oral, el dique dental es la barrera recomendada para el cunnilingus y el anilingus — aunque su uso sigue siendo muy poco frecuente.
Hacerse pruebas periódicamente. No como respuesta a un síntoma, sino como parte del cuidado habitual. Cada cambio de pareja es un momento para actualizar las pruebas. La guía de sexo seguro y ETS cubre con detalle cuándo y dónde hacerse pruebas en España.
Hablar con la pareja. El historial sexual reciente, las pruebas realizadas y los métodos de protección que se van a usar. No es una conversación cómoda para todo el mundo, pero es parte del respeto mutuo.
Considerar la PrEP si hay exposición frecuente al VIH. La profilaxis preexposición es un tratamiento preventivo muy efectivo disponible en la sanidad pública española con prescripción médica. Para más información sobre PrEP y PEP, la guía de prevención del VIH explica cómo acceder y qué esperar del tratamiento.
No mezclar alcohol o drogas con encuentros sexuales de riesgo. El consumo impacta en la toma de decisiones — incluyendo la decisión de usar o no protección.
Si trabajas en el sector adulto: consideraciones específicas
Las personas con mayor número de parejas sexuales — incluidas las que trabajan en el sector del entretenimiento adulto o servicios presenciales — tienen un riesgo de exposición más alto que la media. Las pruebas periódicas cada tres meses son el estándar profesional del sector, no una recomendación opcional.
Parte del cuidado de la salud sexual en ese contexto incluye también el bienestar emocional. La guía de autocuidado para creadoras aborda la salud integral — física y emocional — como parte del modelo de trabajo sostenible.
Preguntas frecuentes sobre ITS en mujeres jóvenes
¿Por qué las mujeres tienen más diagnósticos de ITS que los hombres? Principalmente porque acuden más a consultas médicas — ginecología, control anticonceptivo — donde las ITS se detectan aunque no haya síntomas. Los hombres con ITS asintomáticas frecuentemente no se diagnostican porque no buscan atención médica.
¿Puedo tener una ITS sin ningún síntoma? Sí. Clamidia, gonorrea, VIH y VPH son frecuentemente asintomáticos. Las pruebas periódicas son la única forma de saberlo con certeza.
¿Dónde hacerse pruebas de ITS en España de forma gratuita? En centros de atención primaria, en servicios de urgencias hospitalarias si hay síntomas, y en clínicas de salud sexual especializadas. Organizaciones como Stop Sida y otras ONGs también ofrecen pruebas rápidas y confidenciales.
¿El sexo oral es seguro sin protección? Tiene menos riesgo que el sexo vaginal o anal, pero no es riesgo cero. Gonorrea, clamidia, sífilis y herpes pueden transmitirse por esta vía. El uso de preservativo o dique dental reduce significativamente ese riesgo.
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